Dancing the Dream-3

 

 NIÑOS

 
Los niños me enseñan con sus sonrisas juguetonas lo divino de cada uno. Esta simple bondad brilla directamente desde sus corazones. Esto tiene mucho de enseñanza. Si un niño quiere helado de chocolate, tan sólo lo pide. Los adultos se enmarañan en complicaciones de si comer o no comer helado. Un niño simplemente disfruta.
 
Lo que tenemos que aprender de los niños no es la inmadurez. Estar con ellos nos conecta a la sabiduría del vivir, que nunca está presente y sólo nos pide ser tenida en cuenta. Ahora, cuando el mundo está tan confundido y sus problemas tan complicados, siento que necesitamos a nuestros niños más que nunca. Su sabiduría natural apunta al camino de las soluciones, que se encuentran, a la espera de ser reconocidas, dentro de nuestros corazones.

INOCENCIA

 
Es fácil confundir el ser inocente con ser sencillo o ingenioso
Todos queremos parecer sofisticados; todos queremos vernos
astutos. El ser inocente nada tiene que ver con esto.
 
Hay aún una profunda verdad en la inocencia. Un bebé
mira a los ojos de su madre y todo lo que ve es amor.
En tanto la inocencia va desapareciendo, cosas mas
complicadas toman su lugar.
 
Creemos que necesitamos engañar a los otros y fingir
para obtener lo que deseamos. Empezamos a gastar
demasiada energía protegiéndonos. Entonces la vida
se convierte en una batalla. Las personas no tienen
opción, sino la de ser astutos
 
¿De qué otra forma podrían sobrevivir?
 
Cuando realmente se llega a esto, el sobrevivir
significa ver las cosas como realmente son y responder.
Significa ser abierto, y eso el lo que la inocencia es.
Es simple y confiada como un niño, sin juzgar,
ni comprometerse a un limitado punto de vista.
 
Si tu estas encerrado en un patrón de pensamiento
y respuesta, tu respuesta se bloquea.
Te pierdes de la frescura y magia del momento.
Aprende a ser inocente de nuevo y esa frescura
nunca desaparecerá.

 

 

 VALENTIA 

 
Es curioso lo que requiere valentía y lo que no. Cuando salgo al escenario en frente de cientos de personas, no siento que esté siendo valiente. Puede requerir mucha más valentía expresar tus verdaderos sentimientos a una persona. Cuando pienso en valentía, pienso en el León Cobarde de El Mago de Oz. Siempre estaba huyendo del peligro. Con frecuencia lloraba y temblaba de miedo. Pero también estaba compartiendo sus verdaderos sentimientos con aquellos a los que quería, a pesar de que no siempre le gustaban esos sentimientos.
 
Eso requiere verdadera valentía, la valentía de ser íntimo. Expresar tus sentimientos no deshacerte en frente de alguien — es ser tolerante y sincero con tu corazón, diga éste lo que diga. Cuando tienes la valentía de ser íntimo, sabes quién eres, y tienes voluntad para dejar que los otros lo vean. Da miedo, porque te sientes muy vulnerable y por tanto, abierto al rechazo. Pero sin aceptarte a ti mismo, el otro tipo de valentía, la que muestran los héroes en las películas, se queda en nada. A pesar de los riesgos, la valentía de ser honesto e íntimo abre el camino para descubrirte a ti mismo. Nos ofrece lo que todos queremos, la promesa del amor.

 

DIOS

 
Es extraño que a Dios no le importe expresarse en todas las religiones del mundo, mientras la gente está apegada a la noción de que su manera de verle es la correcta. Con cualquier cosa que intentes decir sobre Dios, alguien se sentirá ofendido, incluso si dices que el amor de cada uno por Dios es correcto.
 
Para mí, la forma que toma Dios no es lo más importante. Lo que es más importante es la esencia. Mis canciones y bailes esbozan de Él para venir y llenarme. Alargo la forma. Se pone en la dulzura.
 
He mirado hacia el cielo por la noche y contemplado las estrellas tan íntimamente cerca, que era como si mi abuela las hubiera hecho para mí. “Qué rico, qué suntuoso”, pensaba. En ese momento, veía a Dios en Su creación. Podría haberlo visto en un la belleza de un arco iris, en la elegancia de un ciervo saltando a través de los prados, en la sinceridad de un beso de padre. Pero para mí el dulce contacto con Dios no tiene forma. Cierro los ojos, miro hacia dentro, y entro en un profundo y suave silencio. La infinidad de la creación de Dios me abraza. Somos uno.

 DOS PAJAROS

 
Es duro decirles a ellos lo que siento por ti. Nunca te han conocido, y nadie tiene una foto tuya. Así que, ¿cómo podrán entender tu misterio? Vamos a darles una pista:
 
Dos pájaros sentados en un árbol. Uno come cerezas, mientras el otro mira. Dos pájaros vuelan por el aire. La canción de uno de ellos cae como un cristal del cielo, mientras el otro se mantiene en silencio. Dos pájaros dando vueltas con el sol de fondo. Uno refleja toda la luz en sus plumas plateadas, mientras el otro extiende sus alas de invisibilidad.
 
Es tan fácil adivinar qué pájaro soy yo, pero ellos nunca te encontrarán a ti. A no ser que…
 
A no ser que ya conozcan un amor que nunca interfiera, que observe desde el más allá, que respire libre en el aire invisible. Dulce pájaro, alma mía, tu silencio es tan preciado. ¿Cuánto tiempo tendrá que pasar antes de que el mundo oiga tu canción en la mía?
 
¡Oh, ese es un día que espero con muchas ganas!

 BERLIN 1989

 
Odiaban el Muro, pero ¿qué podían hacer? Era demasiado fuerte para romperlo.
 
Le tenían miedo al Muro, pero ¿no tenía esto sentido? Muchos que intentaron trepar por él fueron asesinados.
 
Desconfiaban del Muro, pero ¿quién no lo haría? Sus enemigos se negaron a romper un ladrillo, sin importar cuánto hablara la paz suplicando.
 
El Muro reía siniestramente. “Les estoy enseñando una buena lección,” alardeó. “Si quieren construir para la eternidad, no me molesten con piedras. El odio, el miedo y la desconfianza son mucho más fuertes.”
 
Sabían que el Muro tenía razón, y casi se dieron por vencidos. Sólo una cosa les paró. Recordaron quién estaba al otro lado. La abuela, el primo, la hermana, la esposa. Caras queridas que ansiaban ser vistas.
 
“¿Qué está pasando?” preguntó el Muro, temblando. Sin saber qué hacían, estaban mirando a través del Muro, intentando encontrar a sus seres queridos. En silencio, de una persona a otra, el amor llevaba a cabo su silencioso trabajo.
 
“¡Paren!” chilló el Muro. “Estoy cayendo.” Pero era demasiado tarde. Un millón de corazones se habían encontrado. El Muro había caído antes de desplomarse.

 

UN NIÑO ES UNA CANCION

 
Cuando los niños escuchan música, no sólo la escuchan. Se funden con la melodía y fluyen con el ritmo. Algo dentro de ellos empieza a desplegar sus alas – pronto el niño y la música son uno. Yo siento así también, en la presencia de la música, y mis mejores momentos de creatividad los he pasado a menudo con niños. Cuando estoy a su alrededor, la música viene a mí tan fácil como respirar.
 
Cada canción es un niño que alimento y al que le doy amor. Pero incluso si nunca has escrito una canción, tu vida es una canción. ¿Cómo puede no serlo? Con cada ola del mar, la Naturaleza te acaricia – el ritmo de cada amanecer y cada puesta de sol es parte de ti, la caída de la lluvia toca tu alma, y te ves a ti mismo en las nubes que están jugando con el sol. Vivir es ser musical, empezando por la sangre bailando en tus venas. Todo lo que vive tiene un ritmo. Sentirse a cada uno, suave y atentamente, trae su música.
 
¿Sientes tu música?
 
Los niños sí, pero una vez que crecemos, la vida se vuelve una carga y una faena, y la música se vuelve cada vez más débil. A veces el corazón es tan monótono, que volvemos la cabeza y olvidamos que su latido es el más sabio mensaje de vida, un mensaje sin palabras que dice, “Vive, sé y está, muévete, regocíjate – ¡estás vivo!” Sin el sabio ritmo del corazón, no podríamos existir.
 
Cuando empiezo a sentirme un poco cansado o sobrecargado, los niños me reviven. Vuelvo a ellos para una vida nueva, para nueva música. Dos ojos marrones me miran tan profundamente, tan inocentemente, y para mi interior murmuro, “Este niño es una canción.” Es tan verdadera y directa esta experiencia, que instantáneamente me doy cuenta otra vez, “Yo también soy una canción.” Y vuelvo a mí una vez más.

                          NIÑO DE LA INOCENCIA

 
Niño de la inocencia, extraño tus días soleados
Disfrutábamos felizmente jugando
Desde que te fuiste
Las calles están solas, oscuras y pobres.
 
Niño de la inocencia, vuelve a mí ahora
Con tu simple sonrisa demuéstrales cómo
Este mundo puede responder a tu mirada
Y los latidos del corazón ir al ritmo de tu danza.
 
Niño de la inocencia, tu elegancia, tu belleza
Me hace gestos ahora más allá de la llamada del deber
Ven y vuela conmigo lejos y alto
Por encima de las montañas en la tierra del amor.
 
Niño de la inocencia, mensajero de la felicidad
Has tocado mi corazón sin pretenderlo
Mi alma está ardiendo con un fuego escandaloso
Cambiar este mundo es mi deseo más profundo.

 

              ABRIÉNDOSE PASO 

Toda esta histeria, toda esta conmoción

Tiempo, espacio, energía son sólo una noción

 

Lo que hemos conceptualizado hemos creado

 

Todos aquellos queridos, todos aquellos odiados.

 

Dónde está el principio, dónde está el fin

El tiempo es una flecha, tan difícil de doblar

 

Aquellas promesas rotas, qué significan

 

Aquellas cartas de amor, nunca enviadas. 

 

ACLARACION
 
Las Poesías y Pensamientos de Michael Jackson correspondientes a “Dancing The Dream” son solo al efecto, ilustrativas y conocimiento de todos los seguidores, sin fines lucrativos. Asimismo los libros no cuentan con reediciones o ventas actuales por parte de sus distribuidores, lo que no compite o disminuye las posibilidades de comercialización de la obra. Todos los derechos reservados a sus autores.

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